Presión en el puesto de trabajo

En el día a día, surgen situaciones complicadas con las que tenemos que lidiar, desde presión de clientes (internos y externos), problemas en los proyectos y fuera del entorno laboral, los temas que también que tenemos que darles salida en nuestra vida personal. 

 
Para tratarlos, existen dos actitudes o tipos de personas: Aquellas que con esa presión saben canalizarla y aquellas que con esa misma presión (O incluso inferior) no son capaces. Tomando como modelo el primer tipo de perfil, suelen ser personas que se las ve concentradas en su puesto de trabajo, pensando en la solución o dándole salida a aquellas situaciones que surgen; además, son capaces de responde (y aquí está la clave) de manera adecuada y respetuosa cuando les preguntan. El segundo tipo de personas, aunque estén igual de concentradas en su puesto de trabajo, no saben responder. Son personas que se creen que sus problemas son los primeros, que son más importantes que el resto y que no merecemos (El resto) una respuesta adecuada.
 
Con la segunda actitud, se logran peores resultados, se generan tensiones innecesarias y lo que es peor, no se soluciona ningún problema (Se agravan tensiones y se generan más problemas). Con la actitud opuesta, aunque no se pueda dar soluciones, no se generan nuevos problemas, ni se agravan las tensiones y lo que es más importante, la persona que responde genera confianza en su capacidad de trabajo.
 
Seguro que en más de una ocasión hemos encontrado perfiles con esta segunda actitud; solución, poca, más allá de intentar no darle pie ni “hacerse mala sangre interna”; como bien dice el refranero “No hay mayor desprecio, que no hacer aprecio”.
 
Be Happy.
Publicado en Uncategorized | Deja un comentario